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¿Quien no se ha grabado alguna vez esa típica cinta de baladas para sus momentos más tiernos? Parece como que un poco con ese disco se viene reivindicando eso. Pero... ¿quien grabó la cinta realmente? Sí sí... eso ya es un poco como la frikada esa que corre por ahí, del pollo que cruzó la calle, y que cada uno expone su teoría. Ya antes de tener ese disco en mis manos (bueno... eso es un decir, en realidad me lo he bajado del emule) me surgieron algunas dudas entorno al mismo. ¿Realmente... ese disco en solitario de quien es? Hace poco, RayGammaniac y yo tuvimos ocasión de entrevistar a Txus y a Frank de Mägo de Oz, y cuando les preguntamos acerca de ese disco en solitario de José... bueno... dejémoslo en que lo que Txus nos contó, al menos a mi no me quedó demasiado claro. El disco aparece como José Andrea, pero resulta que el señor José Andrea, solo se limita a cantar, igual que el resto de los músicos que ahí han grabado, bajo la supervisión de Txus, quien a parte de componer la canción que cierra el disco, con la que se ha bautizado al mismo, ha escrito las letras en castellano para meterlas encima de las versiones y producir todo el tinglado. De entrada... más que un “disco en solitario de un componente de Mägo de Oz”, más bien parece un proyecto paralelo de Mägo de Oz (porque claro... a estas alturas ya sabemos todos quien manda en el grupo). Y es que a ver... yo no acabo de entender esa manía de Mägo de Oz por hacer una versión de otro grupo metiéndole encima una letra nueva. ¿Acaso el señor Txus no tiene agallas para hacer una buena adaptación en castellano de cada canción a partir de la letra original (lo cual tampoco implica necesariamente hacer una traducción literal)?
Sea como sea... el resultado musical ha sido bastante bueno. Desde luego, a nadie le va a amargar un dulce, el poder escuchar a Jorge Salán, metiendo las guitarras, aunque era de esperar que su aportación no estuviese, salvo en algún caso puntual, al mismo nivel que sus canciones en solitario. Para entendernos... nada que ver con aquella aventurita de otros, de finales de los ’80, en la que tras una imprevista indisponibilidad temporal del guitarrista Adrian Vandemberg en plena grabación, Whitesnake recurrió a los servicios del todo poderoso Steve Vai, que en una semana tuvo que aprenderse todos los temas, donde le dijeron que “hiciera con ellos, lo que le diera la gana”. Pero que nadie se me sulfure. Tampoco pretendo comparar a David Coverdale con José Andrea.
La verdad... es que esa voz cada vez me gusta menos. En ocasiones, no vocaliza bien, un detalle que debería haber tenido en cuenta a la hora de grabar. Eso de “chorar” en vez de “llorar”... o “más achá de un lugar” en vez de... “más aLLá de un lugar” (solo por poner un par de ejemplos), parece más preocupado de llegar alto, que no de vocalizar. Debería dejarse de una vez, de estos gritos de jirafa afónica a los que nos tiene tan acostumbrados. Pero bueno... creo que ya va más a gustos de cada uno. Ya sabéis... hay quien le adora, y hay quien no le puede sufrir. Solo insistir en que su voz ya sería otra historia, si dejara de soltar esos gritos de vez en cuando. No voy a dejar de reconocer, que en su tono habitual, por lo general hace un papel bastante correcto. La lástima es que los tonos más agudos son bastante frecuentes.
La primera sorpresa del disco, es encontrarnos con la primera versión a-mago-de-oz-ada, del “Heaven” de Bryan Adams. Podría asustarme... ¿por qué lo voy a negar? pero... la verdad, es que a día de hoy, ya he escuchado cada cosa, que para espantos ya estoy curado. En lo musical, está muy lograda, pero en cuanto a la voz... evidentemente José no es Bryan Adams. Y para colmo... algunos fallos de coordinación entre letra y música, se hacen bastante patentes en la presente. En resumen... no aconsejable para quien sienta en Bryan Adams una inspiración especial. Ah... se me olvidaba, el título de la canción para la ocasión es “Engañando al olvido” (que desde lueguísimo tiene un enorme parecido con “Cielo”).
“All I want is you” de Paul Rodgers, ha sido rebautizada como “Todo lo que quiero eres tu”. Buena interpretación, pese a que no creo que en los tiempos que corren vaya a ser de las favoritas. De todos modos, tampoco está de menos el descubrirla.
“High enough” de los Damn Yankees, ha sido rebautizada por “Que el viento te lleve”. Pese a mi nefasto conocimiento de inglés, espero que la canción original (debida la convicción de al menos uno de los guitarristas de los Damn Yankees) no hable de política (y si lo hiciera, al menos los Mägo ya tendrían la cordura de huir del tema en sus entrevistas).
“The price” de Twisted Sister, rebautizada como “El precio”... tampoco es muy recomendable si eres fan a muerte de ese grupo y de la voz de Dee Snider (jodeeeer... por una a la que le ponen el mismo título...).
En cuanto a “Glory to the brave” de Hammerfall (rebautizada como “El peso del alma”)... hummmmmmm... no sé... mira que me gustaba la original. No es que la chica del principio tenga mala voz... o que Mohamed no cumpla con el violín, pero es que ese tipo de baladillas típicas de los Mägo de Oz nunca me han acabado de gustar. Para entendernos... imaginaos la melodía del “Glory to the brave” con la atmósfera instrumental de por ejemplo... “La rosa de los vientos”. A parte de esto, aquí se demuestra, que Joacim Cans es mucho más capaz que el señor Andrea para las baladas, ya que este último tiene que suplir algunos falsetes cantando alto.
Buen inicio de Jorge Salán a la guitarra, para la versión de Barón Rojo de “Siempre estarás allí”. No creo que les haya molestado demasiado a los hermanos De Castro, pero mejor no digo nada más, que algún/a seguidor/a de los barones que conozco me va a linchar, je je je...
Y yo me pregunto... ¿qué tiene que ver “Aquí estoy” con “Stone cold”?. Sí sí.. la de Rainbow. En lo general no veo motivo de queja para esta canción. Lo que más me ha llamado la atención, ha sido la concesión que se le ha permitido al señor Salán de hacer una humilde imitación a Steve Vai al comienzo del primer estribillo. Pero en cuanto al solo... creo que podría habérselo currado un poco más. Demasiado improvisado, y sin cuerpo. Demasiado viru viru y demasiadas pocas nueces.
Y digo yo que el título “El diós de la guerra” tiene digamos... nada que ver con “When I’m gone” de Michael Schenker. Buenas guitarras en las partes contundentes, pero desde luego... es el mismo José quien en ocasiones desmerece la canción con algunas de sus idas de tono en agudos forzados a los que no acaba de llegar.
Cuidado para los fans de Scorpions que llega “En tu estrella” digoooooooooo... “Always somewhere” a-mago-de-ozada con el José haciéndose la picha un lío con las elles. Desaconsejable si te gusta la voz de Klaus Mein.
“Alone again” de Dokken es rebautizada como “El mar de la tranquilidad”. Pero... yo no veo ningún mar en la canción original... creo que me apuntaré al curso ese del CCC de inglés... ’
“Love conquers all” de Deep Purple, aparece como “En las olas de tu cintura”. Sinceramente... ya me gustaría saber como se lo tomaría Joe Lynn Turner si escuchara esta versión con todas estas idas de tono. Con una voz más trabajada, la canción hubiese quedado impresionante.
“To be with you” de Mr Big, que personalmente nunca me ha gustado esa canción, aparece rebautizada como “Necesito darte”. ¡¡Hombreeee!! Aquí quizás tenga alguna relación ese título con el original. Y la canción en si, ha quedado bastante bien. De todos modos, ya hubiesen podido respetar la versión original de “Glory to the brave” como lo han hecho en la presente, con el estribillo a lo gospel.
Otra de Deep Purple, “Soldier of fortune”, que aquí aparece como “Pregúntale a Dios” (joder... hubiesen podido poner “El soldado de fortuna” y “quedar como Dios”). Buen solo de Jorge. En esta ocasión, quizás David Coverdale (que no Ian Gillan, perdón...) se vaya un poco más contento que Joe Lynn Turner en la anterior versión de los purple, aunque desde luego... comparar al José con Coverdale es como comparar a Karl Logan de Manowar con Steve Vai.
En cuanto al único tema propio del disco, “Donde el corazón te lleve”, letra y música por Txus... más que otra cosa me recuerda algún que otro villancico de una vieja cinta de Bing Crosby que mis padres tienen por ahí. El estribillo, es de lo más mejorable de este disco. Lo cierto, es que su voz no pega ni con cola con ese estribillo. Si José Andrea dejara de cantar tan rejodídamente agudo, obtendría de aquí al futuro mejores resultados con su voz.
A lo mejor, para algunos, este disco les sirva para descubrir que hay más música a parte de Mägo de Oz (lo cual, nunca viene de más), mientras que para otros... eso más bien se pueda considerar como un insulto a la inteligencia o quien por el contrario se vaya a quedar maravillado en “como el José lo borda”. En cualquier caso... eso ya no es cosa mía.
Jordi Freixas Casanovas
jordifreixas@maxmetal.net
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